ENTRENAMIENTO MENTAL – FÚTBOL

La trayectoria de un futbolista que está instalado en el fútbol formativo de alto rendimiento con el objetivo de llegar a ser profesional, no está exenta de algunas situaciones que le puedan hacer sentir una cierta vulnerabilidad. Este es el caso de Francisco, que desde las categorías inferiores de su Club logró escalar y ocupar un hueco de titular en el equipo de División de honor juvenil. Fueron unos años magníficos, de éxitos colectivos pero también de reconocimiento individual: llegó a enfundarse la camiseta de la Selección nacional Sub-18. Sin embargo, esta temporada rara y difícil para todos por la Covid-19, algo fundamental había cambiado para él, su entrenador le había relegado al Rol de suplente.      

“Desde los 11 años le han tocado vivir cosas muy buenas y ahora le toca vivir otra”

Durante su trayectoria deportiva, los futbolistas se ven en la obligación de gestionar momentos que nunca antes habían experimentado, situaciones que ellos viven con una gran incertidumbre y que suelen provocar respuestas de ansiedad.

¿Cómo puede gestionar un deportista una situación de dificultad que le está afectando a su rendimiento deportivo y a su propia estabilidad personal?

Francisco se dio cuenta que estaba pasando por un bache y que no se sentía bien “no estoy en un buen momento”.

Mientras, a su alrededor todo funcionaba de maravilla: su equipo iba líder en la clasificación y algunos compañeros estaban en un momento de forma óptimo disfrutando de la titularidad en el equipo. Al llegar a casa, anotó en un cuaderno una frase que deslizó su entrenador en la rueda de prensa posterior al partido: “cómo todo en la vida, el primero que tiene que querer salir de las dificultades es uno mismo”.

A la mañana siguiente se reunió con sus padres y su representante y decidieron contratar un preparador físico personal con conocimientos de nutrición. También se centró en la misiva que le envió su entrenador y se propuso seguir trabajando muy fuerte en los entrenamientos pensando siempre en el equipo.

Desarrolló el nuevo plan establecido, él siempre había sido “un cabeza dura”, pero pasado un tiempo fue consciente de que seguía en la misma situación, o peor, dado que no estaba rindiendo adecuadamente y se sentía todavía más frustrado. Además, le estaban afectando mucho algunas críticas de la prensa deportiva, sobre todo el programa de fútbol de la Tv autonómica, y algunos comentarios en las redes sociales. Aunque su actitud era siempre inmejorable, le comentó a su mejor amigo que ahora “mentalmente no estaba bien a la hora de competir”. Afrontaba los partidos muy nervioso, quería aprovechar tanto el poco tiempo que le daba su entrenador que siempre se precipitaba intentando resolver los partidos él solo, le afectaban mucho sus errores y ya ni siquiera disfrutaba de los triunfos de su equipo.

Asimismo, últimamente se notaba bastante irritado y estaba empezando a experimentar una cierta tensión negativa en el ámbito familiar. Francisco no estaba sabiendo aislar adecuadamente el foco de tensión que ahora le provocaba el fútbol. 

En este punto, una tarde paseando por el Parque río Turia hizo una reflexión: si mi actitud en los entrenamientos es la correcta, si además estoy haciendo sesiones extras de trabajo físico, he mejorado mi alimentación y la recuperación, ¿por qué me siento inseguro y mi rendimiento no mejora?  ¿Qué pieza de este puzzle no estoy sabiendo encajar? Decidido por naturaleza y sabiendo que no debía aplazar indefinidamente la toma de decisiones, Francisco  llamó a un Psicólogo deportivo que le recomendaron en el Club. Todo apuntaba a que estaba pasando por una dificultad «mental», así que lo mejor era intentar encontrar la ayuda profesional más adecuada para tratar de resolver esta circunstancia de la forma más óptima posible.

“No sólo se trabaja físicamente, sino de muchas maneras. Todo ayuda”

A partir de este trabajo mental concreto con el Psicólogo deportivo, las cosas no fueron únicamente un camino de rosas, pero empezó a percibir la situación más como un reto que como una amenaza. Se enfocó todavía más  en el trabajo diario “el trabajo paga” fortaleciendo su motivación cotidiana, aceptó su rol secundario en el equipo pero con la idea de aprovechar los minutos que le diera su entrenador. Al tiempo, fue asimilando que podía cometer errores durante el partido y, sobre todo, entendió que lo más importante en este momento era “no venirse abajo”.    

En la primera oportunidad que tuvo como titular su equipo perdió y cayó eliminado de una competición muy importante, pero lejos de amedentrarse hizo unas declaraciones autocríticas al finalizar el partido. Al día siguiente llegó el primero al entrenamiento y estuvo activo y concentrado durante el mismo. Más tarde, al llegar a casa tomó una comida liviana y nada de dar vueltas al partido del día anterior ni estar mirando las Redes sociales, sacó a pasear al perro. Por la tarde, hizo descanso activo y terminó el día con una cena ligera y una agradable conversación con su hermano y sus padres. Antes de irse a dormir para recuperar fuerzas vio un capítulo de su serie favorita. 

Siguió tranquilo pero sin desfallecer, manteniendo su plan de trabajo durante toda la semana esperando su oportunidad en el siguiente partido de Liga. Un partido difícil en un momento complicado, donde sabía que empezaría desde el banquillo, pero se sentía preparado y con un enorme deseo de jugar. Cuándo su entrenador le llamó para entrar en el campo quedaban 25 minutos y el partido estaba empatado a 0… 

Ahora, recién terminado con un 2-0 a favor, responde a las inteligentes preguntas de una periodista de Tv y se muestra sereno. Sobre todo se intuye en la imagen que acompaña su lenguaje no verbal el enorme peso que se ha quitado de encima, mientras razona y explica su actuación en el partido. Ha metido un gol, ha estado atento en todo momento a realizar la presión en la salida del balón y se ha comunicado bien con sus compañeros. Después de un tiempo tormentoso, la satisfacción manda sin tirar las campanas al vuelo, sabe que mañana debe seguir trabajando “porque nada es por casualidad”.  

    J. Enrique Rincón

Psicólogo Experto en Psicología deportiva y Profesor en el curso Máster Psicología para Entrenadores

EL DILEMA DE LOS CONTENIDOS EN EL ENTRENAMIENTO DEL FÚTBOL BASE

“Yo, en cambio, tuve la gran suerte de tener entrenadores que valoraban el fútbol”

Primera clase de literatura en el elitista Colegio Wellington con el profesor Keating en la película “El Club de los poetas muertos”, leyendo la primera lección en voz alta donde un eminente autor trataba de explicar un método para medir la calidad de la poesía utilizando dos vectores, el profesor, ante la sorpresa de sus alumnos, manda arrancar la hoja del libro donde el Dr. Prichar plantea tal desatino. Extrapolando la idea al mundo del fútbol de formación, si la poesía “era otra cosa” más allá de unas coordenadas de medida, los contenidos de los entrenamientos de los futbolistas jóvenes en formación no pueden estar únicamente fundamentados en la táctica colectiva (una copia de los entrenamientos de los equipos profesionales de fútbol), sino en el aprendizaje de los fundamentos, de ataque y defensa, adaptando la exigencia de forma progresiva al nivel de los jóvenes futbolistas que es el camino concreto para que el jugador conozca el fútbol.

ALGUNOS EJEMPLOS DE ENTRENAMIENTOS, ¿MAL REALIZADOS?

“No hay viento favorable para el que no sabe dónde va”

Un día cualquiera, pruebe y asómese a ver un entrenamiento en algún campo de fútbol, lo más probable es que pueda observar a entrenadores de equipos de formación utilizando una sobredosis de Táctica colectiva en sus diferentes variantes:

  • Ejemplo Félix, entrenador de fútbol cadete masculino, ha venido hoy muy motivado, el próximo sábado hay un partido muy importante contra el segundo clasificado de la liga y cree que ha encontrado la solución para ganar. Después de calentar, mueve a los delanteros como en la pizarra de un campo magnético en un intento de coordinar una estrategia ofensiva infalible para el fin de semana.

Muchas veces, este tipo de entrenadores al comprobar que los movimientos de sus jóvenes futbolistas no se adecuan exactamente a lo explicado con las fichas, al introducir, por ejemplo, otros elementos del juego como la defensa, pierden el control y el entrenamiento se convierte en un campo de minas aversivas.

  • Ejemplo Juan, jugador del equipo infantil, debe llevarse a su casa al terminar el entrenamiento las fotocopias que le ha entregado su entrenador con las jugadas de estrategia [aunque hay otros clubes más tecnificados y, en ese caso, se llevan el arsenal estratégico en un Pen drive].

+ Jugada 1- Saque de falta indirecta desde la frontal del área.

+ Jugada 1-Variante 3- Saque de falta indirecta ligeramente escorada a la derecha.

+ Jugada 2- Córner desde el lado izquierdo con marcador a favor.

Paradójicamente en el entrenamiento real, cuando el jugador encargado de sacar la falta o el córner golpea el balón su eficacia en llevarlo hasta el punto exacto donde pone en el esquema que debe rematar el compañero suele ser muy baja, casi nula. ¿Cuál es el principal error?, la técnica del golpeo del balón, y es que una vez más estamos tratando de construir la casa por el tejado.

  • Ejemplo 3. Con esta disposición táctica el R. Madrid ganó la 10ª Copa de Europa, así que Pedro plantea hoy un plan de entrenamiento del sistema 4:3:2:1, concretamente 11 jugadores practicando por líneas los diferentes movimientos en ataque y defensa.

Mientras, el resto del equipo observa impasible como va desarrollándose el ejercicio sin apenas intervenir, exceptuando alguna rotación y escuchando las continuas explicaciones del segundo entrenador sobre lo que deben hacer.

CUANDO GANAR NO ES LA MEJOR MANERA DE FORMAR

“En mi último año en Valencia publiqué un libro: Mentalidad Ganadora. Fíjate si fui valiente. Todos mis detractores en Valencia decían: “¡Pero si no gana nada!”. Mentalidad ganadora no la tiene el que gana, sino el que siempre busca mejorar”.

Desengañémonos, ¿qué late en la mayoría de los entrenadores que entrenan únicamente la táctica colectiva? Una obsesiva y casi única búsqueda del resultado de ganar en las competiciones por encima de cualquier otra consideración, sin que la idea de formar a los futbolistas jóvenes con un trabajo bien planificado a largo plazo, esté en el centro de sus prioridades.

Los agentes deportivos en torno al fútbol de formación deberíamos estar alerta, pues existe un erróneo magma que alimentan muchos Clubes que buscan conscientemente estos atajos, donde varios futbolistas jóvenes se pierden y algunos padres se equivocan, tomando decisiones erróneas con respecto a la carrera deportiva de sus hijos al imponer como valor supremo del fútbol-base el ganar. “El mercadeo del fútbol-base” titulaba en su sección de deportes un periódico de León en donde se extraía una conclusión sangrante: “el fútbol-base pasa muy a menudo de ser un deporte a ser un mercado. Lo importante es el resultado. No la educación. No la diversión. No la práctica de un deporte”.

Existe una certeza muy evidente y es que los niños quieren ganar y todas las teorías en contra de poner marcadores, esconder los resultados, etc. no son más que paños calientes pues al final los niños siempre se enteran del resultado. Lo que sí es conveniente aclarar es que ganar no debe ser el principal objetivo del fútbol de formación y que hay que ir equilibrando esa orientación natural de la motivación de los niños con otro tipo de estrategias.

Por ejemplo:

  • Que los futbolistas tengan objetivos de realización concretos para cada partido.

Así Raúl, jugador cadete, debe lanzar a portería siempre que esté solo en la frontal del área y su defensor alejado. Al finalizar el partido el entrenador de Juan le da un feedback concreto sobre las veces que ha realizado esa conducta y la mejora, por ejemplo, con respecto al último partido jugado [aunque en este partido el equipo de Juan haya perdido 5-2].

De esta manera el entrenador consigue que lograr la victoria [“la victoria y la derrota son dos impostores”] no sea el único objetivo que guie la motivación de los jóvenes futbolistas, indicando otros factores de progreso a los que estos deben prestar atención, convirtiendo la competición en una parte más del entrenamiento.

UNAS GOTAS DE SABIDURÍA

  1. Cruyff. En relación a los contenidos del entrenamiento.

“Dos caminos divergían en un bosque y yo tomé el menos transitado de los dos”

  • Jugar bien consiste en ejecutar correctamente todos los movimientos: el ritmo del balón, el control, cómo lo pases, la posición, los centros…son factores decisivos que hay que manejar con la técnicasuficiente para que su ejecución sea un éxito. Por desgracia estas cosas se trabajan cada vez menos en los entrenamientos.
  • Si estás entrenando a un chaval le debes explicar cómo debe tocar el balón, con qué parte del pie, en qué posición ponerse para golpearlo, qué precauciones tomar si se le acerca un rival, qué circunstancias ha de tener en cuenta, cómo debe de ser de rápido al ejecutar…Muchos entrenadores de futbol optan por hablar de otras cosas: la táctica, la preparación física, que por muy importantes que sean, nunca lo serán tanto como la técnica, y se van alejando de lo esencial.
  • Los orígenes del fútbol nos dicen que, en la mayoría de ocasiones, el fútbol es técnica y que por eso se debe empezar en las categorías inferiores.

Giusseppe Lasoni. En relación a entrenadores:

“No es lo mismo enseñar, que entrenar”

  • Jugamos contra el mejor equipo juvenil de la competición y me pareció un equipo muy parado, pendientes de no equivocarse y de hacer cosas estudiadas, entiéndeme, muchas jugadas: triángulo y cuernos para los saques de esquina, la dos para las faltas laterales, etc. Es muy difícil transformar eso, porque los entrenadores tienen un bagaje muy limitado donde sacar sus impresiones: los cursos de entrenadores y la televisión. Entonces, todo lo que ven los entrenadores no es enseñanza, es cátedra.
  • En edades jóvenes se juegan muchos sistemas y se copia a los entrenadores consagrados: Simeone, Guardiola, etc. En este Club, por ejemplo, no tenemos ningún sistema de juego. Ni uno, ellos juegan como quieren. Marco algunas normas y van cogiendo una forma de jugar que nos funciona.
  • Falta cultivar la intuición en los jóvenes. Y generalmente yo veo a los entrenadores que gastan mucho tiempo moviendo tácticamente a los futbolistas.

ALGUNAS SUGERENCIAS

“El mejor entrenador es el que enseña la técnica”

Algunas iniciativas que pueden tomar los técnicos para optimizar la calidad de los entrenamientos:

¿Qué contenidos deben tener prioridad?

La prioridad debe ser la creación de recursos técnicos y tácticos elementales que posibilite a los futbolistas enfrentarse adecuadamente a las demandas que vayan a encontrarse en la competición. Así, el objetivo general de los ejercicios debería ser el aprendizaje de:

1º.- La ejecución de los movimientos.

Por ejemplo, realizar ejercicios donde se enseñe a utilizar la técnica correcta para dar un pase o golpear bien el balón.

2º.- La toma de decisiones.

Por ejemplo, ejercicios donde el deportista pueda decidir anticiparse en defensa, decidir pasar a un compañero, regatear o tirar a portería.

El proceso consiste en que una vez que el joven futbolista va dominando la técnica, el entrenador puede ir introduciendo el aprendizaje de la táctica más básica, es decir, ejercicios donde deba tomar decisiones en diferentes situaciones.

Un camino olvidado que convendría retomar.

“Los futbolistas jóvenes de hoy juegan menos fuera del club que en mi época. Cuando yo tenía diez años, cada día jugábamos en la escuela y en la calle mucho más de lo que se juega ahora. Eso para la técnica es muy importante”.

Sencillamente poner las condiciones para jugar al fútbol porque “los niños ya no juegan”, únicamente se dedican a entrenar de forma siempre guiada un número limitado de días a la semana.

Dos ejemplos:

+ Nada más entrar a las instalaciones del Club MasRiver de Madrid, uno se topa de frente con un pequeño campo de fútbol con unas vallas altas y que tiene una pequeña placa con una dedicatoria. Pues bien, en ese pequeño reducto donde se cuelan a jugar juntos jugadores de distintas categorías del club antes o después de cada entrenamiento, se produce la magia de la espontaneidad, donde puedes ver desde pequeños partidos improvisados, a derroches de técnica individual, rondos y solo observas sonrisas, ritmo de juego, concentración. Son niños que nunca quieren irse a casa cuando sus padres les reclaman porque sencillamente en esos instantes son felices y hacen lo que más les gusta: jugar al fútbol.

+ Noticia: recientemente el Arsenal ha fichado un niño buenísimo, que es montenegrino e infantil. Ese niño, para jugar así al fútbol, tiene que haber dedicado muchas horas a jugar, no saliendo a correr al parque, no de hacer pesas, no de defender continuamente o realizar entrenamientos donde únicamente se realice táctica colectiva. Ese niño ha jugado al fútbol como decía Johan Cuyff que había que jugar, en un parking: “si chocas contra un jugador y te caes al suelo de cemento te haces daño. Así que tienes que espabilarte, aprender a moverte con más rapidez y decidir con más celeridad qué haces con la pelota o tus movimientos sin balón. Con este pequeño detalle de un entrenamiento ya estás condicionando dos o tres aspectos muy importantes del juego: posición, control de balón, velocidad, concentración. A la larga, todo esto te servirá y tendrá consecuencias directas sobre tus prestaciones en el campo”.

Y este niño cuando ha jugado un poquito bien, sus padres no le han limitado a jugar nunca y estaba perfectamente preparado para cuando ha recibido la llamada del Arsenal poder dar “el gran salto” directamente a las categorías inferiores de un Club de fútbol profesional.

Evaluación Postpartido.

Después de una competición, ¿qué tipo de información manejan los entrenadores de futbolistas jóvenes para que esta sea realmente efectiva?, con todos los datos estadísticos que existen ahora en torno a cualquier equipo de fútbol-base, la mayoría de las veces se hacen evaluaciones demasiado genéricas basadas en datos de resultados. Lo esencial que deben analizar es si sus futbolistas fallan en los pases, los desmarques o en los tiros a portería para no hacer en el próximo entrenamiento un puñado más de nuevas jugadas de estrategia. Sencillamente ponles a realizar ejercicios de ejecución de pases que tengan una dificultad creciente, a realizar desmarques y a lanzar mil veces a portería. Así, trasformarás la información recogida en el partido en conocimiento útil para los entrenamientos de tu equipo.

LA MOTIVACIÓN DE LOS ENTRENADORES

“Tú para enseñar, debes enseñar cómo tirar a portería, cómo regatear, cómo pasar… y no es fácil. Hay que estar con alguien que le guste eso”

Un aspecto prioritario al que los directores deportivos deberían prestar especial atención es la adecuada motivación de los entrenadores de la Escuela o Club de fútbol que dirijan. Así, ésta debe estar ajustada a los objetivos formativos del fútbol-base, para ello el entrenador:

  • No debe intentar reproducir el fútbol de élite en los entrenamientos.
  • No debe focalizarse de manera prioritaria en los resultados deportivos.
  • Es muy importante que el disfrute con su papel de educador-formador.

“El placer del entrenador de fútbol ha de ser el placer de un artesano, no el de un industrial. Somos artesanos de la enseñanza y la formación del deportista. El entrenador ha de ser feliz con el progreso de su deportista, no con el objetivo final que consiga. Feliz por el proceso, no por la victoria. Eso es lo que debe llenarnos de satisfacción. El primer placer es ver crecer a tus jugadores”.

REFLEXIÓN FINAL

Es en este contexto donde debemos plantearnos seriamente que ésta no debería ser una batalla, sino una guerra donde se deberían involucrar las escuelas y los clubes de fútbol de formación, los directores deportivos, los entrenadores y los padres con el objetivo de lograr otras ambiciones en el fútbol de formación: “nuestra obligación no es solo ayudar a los jóvenes a ser buenos futbolistas, sino también a ser buenas personas,  por eso debemos inculcarles una serie de valores que puedan servirles para la vida. El porcentaje de los que se dedicarán profesionalmente al fútbol no será muy grande”.

El trasfondo que siempre debemos recordar es que el deporte en sí no es bueno, únicamente es el deporte realizado bajo determinadas pautas el que sí logra los beneficios asociados a su práctica. Así que por el bien de nuestros jóvenes futbolistas deberíamos gritar en voz alta: ¡hasta nunca Dr. Evans Prichar doctor en filosofía y todos sus émulos en el ámbito del fútbol de formación!

J. Enrique Rincón
Psicólogo deportivo

Profesor de www.psicologiaparaentrenadores.com

LA FORMACIÓN DEPORTIVA EN LOS FUTBOLISTAS JÓVENES

“Me lo contaron y lo olvidé, lo vi y lo entendí, lo hice y lo aprendí”

Introducción

La formación deportiva del futbolista joven la compone un sistema de interdependencia de acciones. Es de suma importancia comprender la función educativa de todos los actores del contexto deportivo: directivos, directores deportivos, entrenadores y los padres para la adecuada preparación del joven en la actividad deportiva. A partir de ahí, los perfiles de cada rol y sus formas de conducción esperadas cumplirían un trabajo integrado y coordinado.

A continuación, se dan algunas sugerencias para la optimización de la toma de decisiones de los protagonistas de la cadena del fútbol formativo.

A).- Directivos del fútbol-base.

“Me gusta que la labor del entrenador de base sea respetada y valorada. Es un formador de personas. Si yo fuera presidente de un club, invertiría mucho más dinero en entrenadores de base”

Los directivos tienen la mayor responsabilidad en la visión global de la escuela o del club, marcando el rumbo de la institución y debiendo procurar los recursos adecuados para la formación integral, física, técnica, táctica y psicológica de los futbolistas jóvenes.

El primer eslabón son los directores técnicos o los coordinadores de fútbol-base que son los que deben establecer la planificación de los programas deportivos para lograr los objetivos formativos. En este sentido, las acciones de RRHH son esenciales para dar una guía que busque la mayor eficacia y efectividad sobre el proyecto deportivo.

Por ejemplo, algunas de sus tareas fundamentales son la elección de los entrenadores y, una vez que formen parte del club, procurar su constante actualización.

(1) ¿Quién es el mejor entrenador de fútbol-base?

“No es lo mismo enseñar que entrenar”

Para la elección de los entrenadores se deben tener en cuenta algunos aspectos esenciales:

  • No deben reproducir el fútbol de élite en los entrenamientos.

Ancelotti, uno de los mejores entrenadores de fútbol del mundo, recordaba cómo le entrenaba Nils Liedholm, “tenía un estilo de entrenamiento diferente cuando lo comparamos con lo que domina hoy, realmente le encantaba estar en el campo, para enseñar a los jugadores más aspectos técnicos que aspectos tácticos. Podía estarse dos horas ensayando un ejercicio técnico”.

  • No debe focalizarse de manera prioritaria en los resultados deportivos.

Debe tener claro que ganar no es  la mejor manera de formar. En ningún caso debe plantearse el falso dilema entre buscar la victoria en un partido o la formación adecuada de los jóvenes futbolistas.

Por ejemplo, el director deportivo del Villareal: “a los entrenadores les damos libertad en función de las necesidades del jugador para mejorar, no del equipo para sacar un determinado resultado”.

  • Es muy importante que disfrute con su papel de educador-formador.

“El placer del entrenador de fútbol ha de ser el placer de un artesano, no el de un industrial. Somos artesanos de la enseñanza y la formación del deportista. El entrenador ha de ser feliz con el progreso de su deportista, no con el objetivo final que consiga. Feliz por el proceso, no por la victoria. Eso es lo que debe llenarnos de satisfacción. El primer placer es ver crecer a tus jugadores”.

  • Es determinante que se preocupe por el entorno del futbolista.

Es decir, tiene que entender al joven deportista en su totalidad no únicamente como futbolista. Por eso, es importante que tenga en cuenta otras actividades que realicen sus jugadores: por ejemplo, estudiar. Que sepan cómo llevan el curso, si progresan adecuadamente -entonces deberán felicitarles-, si necesitan ayuda etc.

(2) Velar por la adecuada motivación de los entrenadores.

“Tú para enseñar, debes enseñar cómo tirar a portería, cómo regatear, cómo pasar… y no es fácil. Hay que estar con alguien que le guste eso”.

Otro aspecto prioritario es la adecuada motivación de los entrenadores, como plantea Sergio Navarro, director de Metodología del fútbol del Villarreal: “el entrenador es el mayor valor de un club y hay que ayudarle a mejorar”.

Así, los clubes, academias o escuelas de fútbol deberían tener un Programa de formación en psicología deportiva para entrenadores con el objetivo de favorecer el progreso de sus habilidades. Aspectos clave, como por ejemplo:

  • La comunicación con los padres de los deportistas.
  • La gestión de los aspectos organizativos.
  • El liderazgo y la dirección de un equipo.
  • Algunas estrategias psicológicas para los entrenamientos.
  • Cómo mejorar la actuación del entrenador en la competición.

Otra acción encaminada a mejorar la motivación, estaría dada por implementar sistemas de evaluación y de recompensas.

B.- Los padres de los deportistas

“La comunicación es la mejor forma de crear relaciones fuertes”

Paradójicamente en demasiadas escuelas o clubes los padres tienen el estatus  del eslabón perdido del fútbol formativo, se les observa y se les juzga más como una pesada carga que hay que sobrellevar como sea que como lo que realmente son: los responsables de los jóvenes futbolistas y una parte fundamental de la actividad. Al ser una pieza determinante más de la iniciación deportiva y para evitar las consecuencias negativas que puedan tener sus comportamientos, es prioritario trabajar juntos estableciendo un diálogo productivo en una doble dirección.

1).- Los padres y las escuelas o clubes de fútbol.

“El que quiera ser líder debe ser puente”

Al tomar decisiones en relación a la carrera deportiva de sus hijos algunos padres reciben ofertas que parecen no poder rechazar “es que en este equipo vamos a ganar siempre”, e intercambian a sus hijos de club únicamente imponiendo como valor supremo del fútbol-base el resultado.

Entonces, para que los padres tengan más probabilidades de acertar en la elección de una escuela o club de fútbol para sus hijos, ¿qué aspectos podrían valorar?, ¿qué debería tener más peso en su balanza?, ¿qué deben sopesar detenidamente?

a.- El proyecto deportivo y la filosofía del club o escuela de fútbol.

¿Se prioriza el resultado o la formación?, ¿existe una preocupación global por el niño, no solo como deportista?, ¿hay un ambiente positivo?, ¿se exige a los niños según su nivel?, ¿los futbolistas aprenden y mejoran de forma progresiva?, ¿los chicos participan y están activos en los entrenamientos?, ¿el entrenador respeta a sus jóvenes futbolistas?, ¿juegan las competiciones todos los niños que cumplen las normas de funcionamiento del equipo?

b.- La Formación deportiva exige tiempo y el resultado no debe ser una prioridad.

En estas categorías de formación lo importante son las “luces largas”, es decir, los objetivos no deben ser inmediatos: “en el trabajo de cantera, el resultado no se ve desde el primer momento”. Es decir, la evolución de cualquier futbolista joven exige completar un proceso de formación donde es imprescindible tener paciencia y continuidad:

“con los jóvenes todo se ve desde una perspectiva mucho más longitudinal, donde piensas en un trabajo a medio y largo plazo, donde no vas a contrarreloj. Todo eso te da más margen para dejar a un lado el resultado e ir más allá”.

c.- La calidad de los entrenadores.

Un entrenador con un liderazgo centrado en la persona -nuestros hijos-, adecuadamente formado y con interés por seguir aprendiendo, que sea un modelo de comportamiento dentro y fuera del campo de fútbol y que deje iniciativa y fomente la creatividad de los futbolistas jóvenes. De esta manera, estará más capacitado para desarrollar esta complicada labor y la experiencia deportiva será más positiva para los niños.

d.- Otros aspectos:

Determinadas aptitudes eficaces qué pueden adquirir sus hijos con la práctica de un deporte que nada tienen que ver con el resultado:

  • El aprendizaje de valores, individuales, como es esfuerzo o colectivos, como el trabajo en equipo.
  • La socialización con sus compañeros de equipo y con otros deportistas.
  • La posibilidad de hacer compatibles los estudios y el deporte aprendiendo a organizar el tiempo.
  • Desarrollar la Fortaleza psicológica.

Es decir, una proporción muy pequeña de los jóvenes deportistas llegará a hacer del fútbol una profesión, pero la mayor parte deberán seguir con su vida normal. En este tránsito, si la práctica deportiva la han realizado en el contexto propicio y guiados por los  entrenadores adecuados podrán llevarse del deporte estas habilidades que les valdrán para su vida cotidiana como adultos.

2).- Los Clubes o Escuelas de fútbol y los Padres.

“Cuando viene mi papá me pongo nervioso porque no sé qué va a pasar”

No se debería excluir sistemáticamente a los padres de una mínima y adecuada información deportiva, siendo este aspecto determinante pues la mayoría carecen de una cultura deportiva adecuada para actuar en los entrenamientos y las competiciones. Así, es bastante frecuente observar a padres presionando a sus hijos, gritándole al árbitro o menospreciando al entrenador.

Uno de los objetivos prioritarios  de un club o escuela de fútbol-base es que los padres entiendan cuál es su rol en el proceso formativo de sus hijos. De esta forma, para poder educar a los padres es fundamental que exista un Programa de formación a padres de futbolistas que incluya determinados aspectos clave como, por ejemplo:

  • La comunicación con las familias en el fútbol-base.

Los clubes deben informar a los padres sobre la filosofía, los objetivos deportivos etc. y luego es conveniente que los padres tengan asignado un día al mes o al trimestre para que puedan comunicarse, bien con el entrenador del equipo o con el Director deportivo.

  • Es determinante ayudar a que los padres asimilen que el objetivo fundamental del deporte de formación no es ganar (algo que le diferencia del fútbol profesional).
  • Los padres y el

Es muy importante que los padres entiendan la difícil labor que desempeña el entrenador. Por este motivo deben ser un apoyo, no entrando en conflicto con las  decisiones que este tome, procurando en todo momento remar en la misma dirección.

  • Establecer algunas pautas de comportamiento para las competiciones, por ejemplo:

Antes del partido los padres deben ayudar a su hijo con las comidas y las horas de descanso evitando que la competición centre toda la atención de la familia.

Durante la competición deberán comportarse como padres respetuosos, sobre todo con el equipo contrario y con el árbitro, dejando la labor de dirección del partido al entrenador.

En el postpartido apoyarán y felicitarán a su hijo independientemente del resultado, no siendo este aspecto el que guie sus emociones y su conducta –sobre todo cuando el resultado sea negativo.

De esta forma, la información y formación adecuada a los padres hace que estos sepan ajustar sus expectativas, emociones y adaptar su comportamiento a lo que de verdad se espera de ellos, beneficiando a sus hijos, que son los verdaderos protagonistas del deporte.

Conclusión

El trasfondo que siempre deben recordar todos los agentes implicados en el fútbol formativo, clubes, padres y entrenadores, es que la práctica deportiva no es en sí misma buena, únicamente es el deporte realizado bajo determinadas pautas el que sí logra los beneficios asociados a su práctica. Únicamente en ese caso, los deportistas saldrán beneficiados.

Likza Ramírez es Psicóloga Deportiva, coordinadora y gestora de desarrollo de la psicología del deporte en sSIPD-Honduras y consultora en Ser Psicología del Deporte.

J. Enrique Rincón, es Psicólogo Deportivo, docente en www.psicologiaparaentrenadores.com